Más allá de la Nada
En el vasto manto estrellado, el vacío comenzó a desgarrarse. Como una herida abierta en el tejido del cosmos, una grieta palpitante se extendía lentamente, destilando un fulgor eléctrico de rayos y sombras. No era simple oscuridad: lo que se agitaba allí dentro era más profundo que el mismo vacío estelar, un abismo que negaba la existencia.
—Advertencia: brecha hiperespacial en la cercanía. Se recomienda retirada —entonó la voz metálica de la IA, fría e imperturbable.
Frente a la grieta, la nave de Shin flotaba inmóvil, mientras el gran dragón desplegaba sus alas descomunales. Con un rugido gutural se lanzó contra la fisura, exhalando un fuego oscuro y púrpura que lamía los bordes desgarrados del cielo. Las llamas se aferraban al vacío como si intentaran suturar aquella llaga cósmica


